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Ubicado en pleno corazón de Madrid, el Hotel Liabeny forma parte de la memoria urbana de la ciudad desde los años 70. La renovación del lobby y la cafetería ha sido desarrollada por Wälmo Estudio, y Simon se ha encargado de la propuesta lumínica.
Este proyecto plantea una intervención que parte de una idea clara: actualizar la imagen del hotel respetando su herencia clásica y sofisticada, adaptándola a un lenguaje más urbano, cálido y contemporáneo.
El lobby: una bienvenida de diseño, luz y conectividad
El nuevo lobby se plantea como un espacio de equilibrio entre amplitud, elegancia urbana y calidez doméstica. La selección de materiales, nogal aceitado, mármoles Calacatta y Emperador, bronces envejecidos, cuero natural y terciopelos, construye una atmósfera sofisticada y acogedora, donde cada elemento contribuye a una lectura ordenada del espacio.
En este contexto la iluminación de Simon, actúa como una herramienta clave para definir esta experiencia. A través de distintas escenas lumínicas, el espacio se adapta a los ritmos del día: una iluminación más clara y directa durante el día, que resalta la materialidad, y una escena más cálida que reduce intensidades y genera una atmósfera más íntima y envolvente.
La cafetería: un espacio abierto a la ciudad
La cafetería del Hotel Liabeny se redefine como un punto de encuentro en el centro de
Madrid, pensado para conectar el hotel con su entorno urbano. Un espacio más dinámico y social, pero alineado con la elegancia del lobby. La propuesta material mantiene la coherencia visual a través de maderas, textiles naturales y detalles en tonos bronce, generando una atmósfera cálida y envolvente.
En este entorno, la iluminación de Simon mantiene la coherencia del conjunto, permite acompañar los distintos momentos del día. Por la mañana, una luz más homogénea potencia la luz natural; por la tarde, las intensidades se suavizan; y por la noche, la
iluminación se vuelve más puntual, generando una atmósfera íntima y sofisticada.
Una intervención al servicio de la experiencia.
Más allá de su función técnica, la aportación de Simon contribuye a reforzar la identidad del proyecto: un hotel clásico que se actualiza sin perder memoria, donde la luz acompaña los materiales, define los ritmos de uso y mejora la experiencia del huésped.