Can Framis: una exposición permanente que nunca es la misma
¿Qué pasaría si una exposición permanente no fuera nunca exactamente la misma? Esta es la idea que propone el Museu… Más →
Históricamente, los artistas han buscado impactar y conmover mediante sus pinturas, ya fuera gracias al dominio técnico y el realismo o mediante los temas, escenas y momentos que decidían representar. Pero ¿qué sucede cuando, en lugar de conmover, una obra busca desconcertar, hacer reír, incomodar o incluso cuestionar qué entendemos por humor?
Con Unfunny Paintings / Pinturas sin gracia, La Plataforma presenta la primera exposición individual en Barcelona de Matti Schulz, artista multidisciplinar alemán afincado en Berlín que explora el lenguaje de la ironía y lo irreverente para construir un universo visual que resulta familiar a la vez que extrañamente perturbador.
El universo visual de Matti Schulz a menudo se compone de elementos que forman parte de nuestro imaginario colectivo: personajes famosos, comportamientos sociales, escenas cotidianas y referencias a la cultura popular que, al salir de su contexto habitual, adquieren una lógica nueva y desconcertante, como cuando Cristiano Ronaldo aparece en Mallorca, Rosalía se traslada a Berghain y un grupo de Serious Germans se encuentra en una playa bajo un intenso cielo rojo.
En estas escenas hay siempre algún elemento que no termina de encajar. Pequeñas anomalías que hacen tambalear aquello que creíamos reconocer y que nos obligan a replantearnos las imágenes. ¿Se trata de una broma o más bien pretende hacer una crítica? ¿No será más que un simple disparate? En el universo de Schulz, todo tiene cabida, por lo que puede que sea todo eso a la vez.
Tras una aparente ligereza se esconde una mirada especialmente atenta a las contradicciones de la sociedad contemporánea. En algunas de sus obras, dos figuras brindan mientras una de ellas, sin rostro, sostiene una bolsa de la cadena alemana KiK; en otra, un Atomic Horse expulsa una sustancia verde fosforescente frente a unas centrales nucleares. El disparate se convierte así en una herramienta para abordar cuestiones como el consumo, la identidad, el culto al cuerpo o nuestra relación con la cultura popular y el progreso. Sin embargo, Schulz evita convertir sus imágenes en mensajes categóricos: no hay una moraleja que resolver ni una única interpretación posible.
Matti Schulz desarrolla una práctica multidisciplinar que abarca la pintura, la escultura, el dibujo, la instalación y el arte objetual. Formado en la Hochschule für Bildende Künste de Dresde y en la Universitat de Barcelona, su trabajo combina humor, absurdo e ironía para abordar cuestiones sociales y culturales a través de imágenes familiares desplazadas de su contexto.
Afincado en Berlín, donde en 2022 fundó y comenzó a comisariar el espacio independiente Frieren Room, Schulz ha presentado su obra en ciudades como Berlín, Hamburgo, Viena, París, Kinshasa y Mallorca. Su trabajo forma parte, además, de colecciones institucionales y privadas.
Unfunny Paintings / Pinturas sin gracia inaugura el 17 de septiembre a las 19 h en La Plataforma y podrá visitarse hasta el 22 de octubre.