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El artista Pol Pintó, residente en Piramidón, exhibe hasta a enero.

Bajo el título «Repetició en Repetició» Piramidón exhibe, en la sala pequeña, la última exposición de Pol Pintó (Barcelona, 1993), artista residente del centro. La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo día 5 de enero, establece un recorrido pictórico marcado por la abstracción minimalista y austera en el que la repetición se convierte en el patrón definitorio.

A través del uso del tiralíneas, herramienta recurrente en su producción pictórica, Pintó proyecta una obra marcada por la reiteración de trazos análogos que mantienen idéntica pulsión e intencionalidad pero que, sin embargo, producen resultados únicos e irrepetibles. Las líneas trazadas sobre la tela se convierten en registros de un instante preciso en el que la aleatoriedad propia de la salpicadura dota a las obras de marcada expresividad gestual.

A través del diálogo entre dípticos replicados, Pintó confronta las piezas con su reflejo, obligando al espectador a cuestionar su percepción. Las telas, en ocasiones crudas, otras pigmentadas con tonos pasteles a bajísima saturación sobre los que se acentúa el negro de las líneas, reflejan escenarios de apariencia similar pero de simetría imposible. En cuanto al plano de la instalación, el artista subvierte la concepción clásica del espacio expositivo, convirtiendo la pared en un simple continente de un montaje volumétrico en el que las obras flotan en el centro de la sala. Como si de una sala de espejos se tratara, el visitante circula por un recorrido en el que la repetición acaba tomando una singularidad irrepetible.